lunes, 10 de junio de 2013

Bodas y Amores III

Perdonar por no haber escrito nada desde hace tiempo pero es que estoy emocionaito con un ligue que me roba el sentío, el tiempo, las ganas de pensar en el trabajo y otras muchas cosas que queda feo decirlas aquí, jajajaja.

Bueno he de decir que lo he conocido en el gym al que acudo. La culpa de que me fijara él  y de que esté muy ilusionado la tiene Antonia; ahora que me doy cuenta,  yo le he arreglado la boda y ella a mi un lío sentimental..



Os cuento un poquillo, (si es que tengo una faceta exhibicionista que no puedo con ella)... Hace unos meses cometí el grave error de liarme con una clienta, (no se os ocurra a no ser que tengáis las cosas muy claras, que yo ya lo he vivido en mis carnes y no es agradable) y la verdad no es que me gustara en exceso pero era graciosa, divertida, nos reíamos un montón y con las compras nos poníamos el mundo por montera. Me encantaba de ella que tenía un cuerpo excelente y que todo le sentaba como un guante, imaginaros lo fácil que era mi trabajo con ella...

Noelia (no es su nombre real , por supuesto) empezó a solicitar que comprara con ella cada vez de forma más habitual y al principio era muy divertido pues nos aconsejábamos sobre cosméticos, ropa, colores y hasta de viajes, unas botas cowboy, unas botas camperas,  libros y todo lo que se pueda imaginar... vamos que al final, como diría mi abuela, más amigos que gorrinos.

Salíamos de compras más a menudo, de copas, a tomar café y no me di cuenta que caí en el mayor de los errores que es confundir trabajo con amistad o algo más... Ella quería estar conmigo, no digo que fuera nada serio y más porque conocía a la perfección mi tendencia sexual pero le atraía lo desconocido, también es cierto que encajamos a la perfección pero cuando la cabra (o sea yo) tira al monte, imaginároslo. No sé cómo, o mejor dicho si lo sé, me convenció de que podía ser divertido que probara otra opción, algo nuevo para mi. Quedamos en que sería una no relación con derecho a roce, si nos apetecía, en la que no habría reproches, citas forzadas, cenas o comidas familiares o con amigos, vamos nada de nada; una modernidad que como dos idiotas nos pensábamos que podríamos sobrellevar.

Antonia que conocía perfectamente por donde andaba el tajo, pues se lo contaba cuando quedábamos para las pruebas de los vestidos (es muy buena consejera a nivel sentimental y ahora una amiga, y ya de paso pues me ahorro ir al psicólogo o psiquiatra) me dijo que me estaba equivocando de todas todas pues esas cosas modernas de los jóvenes nunca salen bien, y tenía razón....

Antonia y hasta su hijo alucinaron en colores uno de los últimos días de la prueba del vestido, de cómo esta chica se había colado por  mi; un tío normal y corriente con una pluma que me adorna considerable sin nada especial que destacar. Por cierto el hijo de Antonia guapo guapo guapo, vamos que no me hubiera importado que el que se hubiera colado por mi fuera él jajajaja....

Besitos (a ellas y a ellos), ♥ Tony ♥